Por Nesftali Samsa
En lo que va de la administración de Carlos Joaquín González de apenas dos años y medio el descrédito y la desconfianza ciudadana ha ido en aumento, las razones las he publicado en diferentes medios, sobre todo las malas decisiones en materia de seguridad, la mala conformación del gabinete, el apoyar su administración tanto política como administrativamente en una persona sin arraigo, sin interés por los quintanarroenses y sin facultades normativas para operar como Juan de la Luz, son muchos los hierros que están hundiendo el actual gobierno de Quintana Roo, pero hay uno que difícilmente podrá contrarrestarse con dinero, con noticias maquilladas o videos acartonados del mandatario.
Y me refiero al desmantelamiento de su equipo de colaboradores más cercano, a sus amigos, a quienes han dado todo por su proyecto en toda su corta carrea política en el Estado, incluso a sus familiares, que fueron el soporte de muchas de las injurias, malos tratos, desprecios y persecuciones del borgismo. A esas personas que más que por un puesto, y lo han demostrado a lo largo de la administración, le siguen acompañando pese a que el grupo que encabeza Juan de la Luz Enríquez, los ha marginado, perseguido, echo menos, ninguno de los mal llamados “Joaquinistas” forma parte del gabinete Legal, NO hay uno solo que le ayude a Carlos Joaquín a entender que la circunstancia que le toca gobernar requiere de unidad al interior del gobierno y de buena comunicación, de entendimiento de la realidad y de las ideas, de los objetivos que hay que perseguir para cumplirle a la gente que tanto confió en ellos.
Queda claro que la gente de fuera y los “chetumaleños” como Manuel Alamilla no sólo no han respondido a las exigencias actuales, sino que han hecho añicos la confianza de la ciudadanía y sobre todo, han aplastado a los verdaderos joaquinistas, esos, que por solo seguir al líder, han hecho y soportado de todo para llevarlo al triunfo.
Hoy, la elección que tiene en frente Carlos Joaquín, es la más importante pero pareciera que NO le ha quedado claro que tiene a Morena en contra y con mucho terreno a su favor; que NO tiene a operadores políticos válidos y legitimados (Filiberto Martínez es por mucho, odiado entre la misma gente cercana del gobernador y opera con muchos de los delincuentes priistas que hoy en día, no cuentan con triunfos electorales, ni apoyo ciudadano, sino todo lo contrario); que NO tiene un gabinete que le ayude a resolver problemas; que NO tiene una estructura de partido que le sea a fin (ni Confianza por Quintana Roo, tiene cuadros que se identifiquen con él y con el cambio); que NO tiene una comunicación personal y gubernamental que lo coloque en las preferencias de la gente; que NO tiene recursos para afrontar una campaña tan fragmentada con más de 90 candidatos y al menos 9 opciones partidarias e independientes en las que pudiera infiltrar candidatos; que NO tiene respuestas ante la inseguridad creciente y, por si fuera poco, que NO tiene proyecto de futuro hacia dónde dirigir sus esfuerzos, estrategias y recursos.
Ante este panorama tan adverso, se suma una condición que sembrará dudas entre quienes lo han apoyado y que han querido que pase desapercibido, y es la salida de la administración de alguien tan cercano a la persona de Carlos Joaquín González, como es Jaime Zetina González, un personaje que creció con él, que le apoyó en toda su carrera política, que era uno de sus consejeros, cuando realmente escuchaba a sus colaboradores, una persona que le ayudó en campaña, que era uno de los pilares del joaquinismo, que además, por si fuera poco, fue el responsable de levantar la esperanza de que el Gobierno del Estado podía con la responsabilidad conferida, dándole respiro financiero para amortiguar la deuda gigantesca heredada y le dio viabilidad a las finanzas públicas mediante una política agresiva, pero inteligente, para aumentar los ingresos propios del gobierno estatal. Jaime Zetina, ha sido, incluso, el Secretario de Finanzas y Planeación detrás de bambalinas, ha sido pieza fundamental para tratar de manera sensible al sector empresarial y a los medios de comunicación, también ha sido quien se encargaba de recomendar a responsables de áreas estratégicas en el aparato administrativo, es quizás, el personaje más preparado académica y profesionalmente entre quienes acompañaban a Carlos Joaquín en su caminar para obtener la gubernatura.
¿Pero por qué se fue Jaime Zetina González de la subsecretaría de ingresos de la SEFIPLAN?
Poco se quiere dar a conocer al respecto, de hecho todos piensan que no se ha ido de la administración, pues lo colocan como el próximo titular del SATQR que entrará en operaciones en el mes de abril próximo, y que es una plataforma similar a la del Estado de Yucatán para hacer más eficiente y eficaz la recaudación en el Estado, lo paradójico es que es una propuesta que él mismo diseñó de raíz.
Pero la realidad es que Jaime Zetina renunció a su puesto por que había negociado una candidatura a diputado plurinominal para las próximas elecciones, una candidatura que tenía que ser avalada por su jefe y compañero de mil batallas, pero que al final, no avaló. Todo parece ser que es porque el partido de Jaime Zetina González es el PRI, por increíble que parezca, el gobernador del cambio tenía a uno de sus principales colaboradores y familiares, participando en el Revolucionario Institucional, el que se ha querido dar a entender que era lo peor del sistema. Es por ello que, ante la cercanía con el priismo, Jaime Zetina le servía al gobernador para equilibrar las fuerzas con los alfiles de ese partido, innombrables, como Raymundo King de la Rosa. Razones quizás de peso para no apoyarlo y castigarlo. Sin embargo, me atrevo a decir que el peor error de Jaime Zetina ha sido el ser primo de Carlos Joaquín, y por ello, ser la personificación del nepotismo en la actual administración. Una lástima para un profesional tan reconocido en otras latitudes y hasta en el sector privado. Jaime, nació políticamente muerto en esta aventura con su primo predilecto, pues jamás se le reconocería nada de lo que hiciera por esa razón y sí, en cambio, la sociedad le reclamaría su cercanía y el vínculo familiar.
Hoy, el joaquinismo está en una verdadera crisis, con casi todos fuera del gabinete y en franca posibilidad de ser reclutados por otras fuerzas políticas.
Por eso, solo me resta afirmar, que o través se equivocó Carlos Joaquín al preferir a Juan de la Luz Enríquez y a su equipo de ineficientes, insensibles y poco profesionales colaboradores, pues la debacle cada día será más fuerte, con personajes que sólo están ahí para apropiarse de los pocos recursos que se tienen, en lugar de impulsar innovaciones públicas que permitan acrecentar esos recursos.