Por David Acosta
Las declaraciones del exsecretario de gobierno, Gabriel Mendicuti Loría, en contra del exgobernador Carlos Joaquín González sobre su presunto involucramiento con la delincuencia organizada, confirman lo que era bola cantada desde desde el inicio de su fallido gobierno, aquí el tema es ¿Hasta donde involucra al gobierno de la Cuarta Transformación?
La afirmación fue hecha en el programa radiofónico FM 103.1, de Playa del Carmen. El exfuncionario no se guardó nada y acusó al exmandatario estatal de vender el estado a la delincuencia organizada, además de señalar a su hijo como el responsable del cobro de derecho de piso, de las extorsiones y de las negociaciones con los grupos delictivos.
Mendicuti Loría, es el menos indicado para dar declaraciones de este tipo, también tiene lo suyo. Fue procesado por desempeño irregular de la función pública y por daño patrimonial al erario estatal de alrededor de 534 millones de pesos. Pero ello, no significa que lo dicho en contra del exmandatario estatal sea necesariamente falso.
Cierto es que en su función como secretario de Gobierno en el sexenio de Roberto Borgen Angulo, estaba al tanto de la situación de inseguridad en el estado, por lo que no es ajeno a la forma en que se mueven los grupos delictivos. Habla con conocimiento de causa.
Además, el tema de Carlos Joaquín y la delincuencia no es nada nuevo, pues desde su administración hubo investigaciones periodísticas, información nacional y hasta internacional sobre su presunta relación con el crimen organizado, principalmente, a través de su entonces secretario de Seguridad Pública, Alberto Capella Ibarra, a quien a pesar de las acusaciones en su contra mantuvo en el cargo hasta que la situación lo permitió.
En el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, lejos de investigar sus presuntos nexos con grupos delictivos lo protegió. Con las investigaciones que se realizan en Estados Unidos y que presuntamente involucran a la plana mayor de Morena, se puede entender la protección brindada a Joaquín González, por parte del gobierno del tabasqueño.
En lugar de ser investigado Carlos Joaquín González fue premiado con una embajada en Canadá con cero experiencia, donde se ha mantenido pese al cambio de administración federal.
En el plano local, el oriundo de Yucatán, salió por la alfombra roja, pues pese a dejar una deuda de más de nueve mil millones de pesos. Nunca hubo un reclamo por parte de la gobernadora Mara Lezama, quien solo se limitó a pagar este recurso que despedía por todos lados un olor a corrupción. Ninguna denuncia o investigación.
El desfalco de siete mil millones de pesos, producto de presunta corrupción en el sexenio de Roberto Borge, que dejó perder el gobierno de Carlos Joaquín por negligencia en el seguimiento de las denuncias ha quedado en el olvido, luego de una presunta investigación anunciada por la 4T con bombo y platillo, el pasado 21 de octubre de 2024.
En el rubro de la inseguridad, la administración de Mara Lezama no se ha cansado en señalar que fueron los gobiernos anteriores los que provocaron la situación delictiva que hoy vive la entidad, pero no ha sido capaz de realizar ninguna investigación para castigar a los responsables, sobre todo al que le precedió, que es en datos cuando más incrementó el índice delictivo.
En el caso de homicidios dolosos el sexenio anterior inició con un promedio de 356 y al término de su gestión llegó a más de 760. La corrupción en los recursos para seguridad fueron evidentes, en especial, con el negocio de las cámaras y la renta de patrullas, la deuda heredada fue de mil millones de pesos. Ni que decir del rezago de expedientes en la Fiscalía General del Estado de más de 300 mil.
Carlos Joaquín en un acto de traición a los partidos que lo llevaron al poder, apoyó a la Cuarta Transformación para que asumiera el control en Quintana Roo, a la cual le dejó en general un estado en crisis.
Hay que decir, que el tema de la inseguridad no es propio de una administración, si bien es cierto que es algo que se viene arrastrando desde hace varias administraciones y de manera similar. Pero también es cierto que hasta en el actual gobierno de la 4T en Quintana Roo se cuecen habas, pues los señalamientos sobre presuntos acuerdos con grupos delictivos y el proteccionismo hacia Carlos Joaquín, hacen más que evidente el interés por protegerlo.
Todos y cada uno de los gobiernos han contribuido para el clima de inseguridad en el estado, todos tienen su grado de responsabilidad en menor o mayor grado. Pero las declaraciones de Mendicuti Loría reavivan un problema que está muy lejos de resolverse, por la colusión de las autoridades que gobernaron y gobiernan Quintana Roo.
PAYO OBISPO
Las cifras que presume Morena de afiliados en Quintana Roo son tan falsas, como la reactivación económica que se ofreció para el sur con el Tren Maya. En realidad para lo único que ha servido el Tren Maya hasta el momento ha sido para afiliar a los trabajadores a ese partido, sin el consentimiento de éstos ¿Cómo puede ser esto dirán algunos? A través de las credenciales de elector que entregaron en las área de recursos humanos.