Por David Acosta
Luego de casi tres años de espera y más de 32 millones de pesos del erario invertidos, el gobernador Carlos Joaquín González se presentó en un evento en el Parque Industrial de Chetumal, del que todavía no queda claro cuál fue el objetivo, por un parte se presentó a un inversionista interesado y se tuvo la presencia incómoda del ex gobernador de Morelos Graco Ramírez, de quien se dice que conjuntamente con una compañía de una cadena de televisión nacional que no es Televisa promovieron la llegada de Alberto Capella Ibarra a seguridad púbica.
Y es que después de los recursos invertidos en viajes internacionales a diferentes ferias industriales del mundo, con cargo al bolsillo de los quintanarroenses, la titular de la Secretaría de Desarrollo, Rosa Elena Lozano armó tremendo evento para presumir al único inversionista. Aquí la pregunta obligada es: ¿dónde están los resultados de tantos viajes y dinero gastado?
Para acabarla de amolar el inversionista presentado con bombo y platillo es presuntamente local, por lo que no habría sido más fácil revisar primero lo que se tenía en el estado antes de ir por el mundo ofreciendo un proyecto, que de acuerdo a lo presentado en este evento no ha levantado mayor interés, en el extranjero ni en el estado, sin embargo si ha costado bastante dinero.
En las 300 hectáreas donde se pretende edificar el Parque Industrial con Recinto Fiscalizado solo hay un mundo de metal y una glorieta, que ya se inauguró dos veces. Pese a ello se invertirán 32 dos millones de pesos más en “una primer fase” de las naves. Lo preocupante es que la bolsa final será de alrededor de mil 300 millones de pesos.
Pero siguiendo con el evento el gobernador Carlos Joaquín González se le vio cansado, con un discurso desgastado que no aterriza en la realidad del Quintana Roo real, el de todos los días. Tal vez eso tiene que ver con el hecho de que los asesores que tiene contratados no viven en la entidad y los discursos son hechos con base en consultas a Google, lo cual se ve reflejado en lo que dice, no logra conectar con la gente y eso que los asistentes a sus eventos en su mayoría son trabajadores de las dependencias estatales, será que por eso no le creen.
Llamó la atención igualmente la presencia de diferentes embajadores de países como Costa de Marfil, Nigeria, Bolivia, Guatemala y la cónsul honoraria de Alemania en México, como dice el refrán “mucho ruido y pocas nueces”.
En el caso de Graco Ramírez, quien enfrenta procesos judiciales en su estado, estuvo acompañando al gobernador desde su llegada, incluso participó una reunión privada con empresarios, cosa que causó mucha expectativa entre los asistentes. Toda vez, que ha sido mencionado como el artífice de la llegada de Alberto Capella Ibarra a la secretaría de seguridad pública, que fue reforzada presuntamente con una negociación con la televisora del Ajusco, para la contratación de la cámaras de seguridad que se están instalando en Cancún y que por cierto a más de un año de iniciados estos trabajos todavía no se ven los resultados. En la última semana se registraron cerca de 15 homicidios en Quintana Roo.
En el discurso el gobernador ofrece a su gobierno como cercano a la gente pero está lejano de las necesidades reales, tal pareciera que se encuentra en el quinto año de gobierno y apenas va a presentar su tercer informe.
Es claro que este proyecto no se le ve al momento pies ni cabeza, tampoco será lo que logre sacar a Chetumal, y mucho menos al sur, de la crisis económica en que se encuentra, por lo que Carlos Joaquín todavía tiene un pendiente que tiene que saldar. El tiempo se agota.