Por Martín G. Iglesias
Desde la creación del Estado Libre y Soberano de Quintana Roo, en 1974, las legislaturas fueron eminentemente dominadas por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), hasta el 2016 cuando llegó una nueva mayoría en manos del Partido Acción Nacional (PAN) y su aliado el Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Se puede destacar que los priístas construyeron todo el andamiaje en el que se sostienen las leyes del Estado, la conformación de los tres Poderes y la administración en su conjunto; bien que mal hicieron su trabajo para legar a las futuras generaciones un Estado de Derecho.
Lo que se les puede reprochar es que al margen de la corrupción, permitieron que intereses extranjeros devastaran el equilibrio ecológico y los destinos más importantes no guardaron la debida proporción entre desarrollo y cuidado del medio ambiente.
También los diputados de esas legislaturas pasadas fueron cómplices del saqueo y la malversación de los recursos públicos, y la XV Legislatura llegó con la espada de la justicia para tratar de recuperar lo que presuntamente los gobernantes se habían llevado, pero no lo hicieron, pues lo que tanto criticaron se convirtió en una característica de ellos mismos.
Pero lo que no dijeron los integrantes de la legislatura que hoy termina su gestión, es que serán peor que todas las legislaturas pasadas, pues no solo hicieron leyes a modo para legitimar su falta de capacidad; sino que se pusieron como tapete del Ejecutivo para soportar decisiones de gobierno que sonaron más a capricho que necesidad, lógicamente, todos comandados por el panista Eduardo Martínez Arcila, quien por cierto en la XVI Legislatura es el coordinador de la bancada del PAN, él y otros tres miembros.
Pero esta legislatura que termina, deja una estela de tufo a corrupción, deja migas de impunidad, que le corresponderá a los morenistas limpiar y utilizar para poder llegar a los autores, intelectuales y materiales, del desvío de más de 100 millones de pesos que no se han podido comprobar en el ejercicio del 2017-2018.
Si en verdad el PAN estuviera preocupado por el bienestar de los quintanarroenses, sí en verdad el PAN fuera congruente con sus principios, dejarían de actuar como los caciques de Quintana Roo y tanto Eduardo Martínez Arcila como Juan Carlos Pallares Bueno ya se hubiesen retirado de sus respectivos cargos, diputado y presidente del partido respectivamente, para darle paso a un panismo que sí quiere hacer bien las cosas.
Así, en medio de decepciones del trabajo realizado por el PRI, y por el PAN, llega hoy la era morenista a la XVI Legislatura, quienes tienen el compromiso de “no robar, no mentir y no traicionar al pueblo”; pero más allá de ese slogan, tienen la responsabilidad moral de llamar a juicio a todos aquellos y aquellas que le han hecho daño a Quintana Roo.
SASCAB
La Glosa del Primer Informe de Gobierno del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador estará en manos del cuestionado presidente de la Cámara, Porfirio Muñoz Ledo. Aunque los partidos de oposición a Morena se han pronunciado que el Informe fue un legajo de buenas intenciones, no pudieron contra la imposición del partido gobernante de quedarse un periodo más con la Mesa Directiva en la LXIV Legislatura.