Por Martín G. Iglesias
Este fin de semana me quedé atento al mensaje del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador al referirse a los pueblos originarios en Sonora, que bien podría aplicarse a los pueblos mayas de Quintana Roo, que ayer también celebraron el 3er Congreso Maya, pero que fue más un lucimiento de políticos que acuerdos que se tomaron.
“Como todavía desgraciadamente hay discriminación y hay racismo, los que son miembros de culturas originarias se sienten a veces mal, avergonzados de hablar la lengua, de usar una forma de vestir tradicional o de hacer sus actividades artísticas, culturales; y se va abandonando eso, porque se dice: ‘Eso no es civilización, eso es atraso’. Esa concepción es falsa, rotundamente falsa. Los pueblos originarios tienen mucha cultura, vienen de lejos sus costumbres, sus tradiciones, sus lenguas.
De ahí la importancia que a los pueblos mayas se les debe de respetar sus usos y costumbres, sumar su sistema de justicia al que se tiene Constitucionalmente, pues lo que ellos hacen para una mejor convivencia está probado desde hace cientos de años; no había robo, adulterio, mentiras ni estafas.
“Con mucho orgullo mantener las culturas y apoyar en todo para que no se pierda la lengua, que no se pierdan las tradiciones, que no se pierda la cultura, la educación tiene que ser bilingüe en preescolar, en primaria, en secundaria, hasta la universidad, procurar eso, que no se pierda la cultura”.
Lo que no es correcto ni ético, es utilizar la bandera de los mayas para hacerse promoción política, para que se utilice a los mayores de edad como carne de cañón electoral, para tener un coto de poder en esa zona; sin que estas acciones redunden en beneficio de la población.
El discurso es recibido, pero todos esos políticos y empresarios deberían de tomar acción en materia de salud, educación, empleo, campo, vivienda e infraestructura pública, para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la zona maya. Aunque digan en sus informes de gobierno que están atendidos, los que lo hacen mienten, pues solo hay que darse una vuelta por esos pueblos mayas para constatar la realidad. Solo unos cuantos son beneficiados, pero la mayoría carece hasta de una vivienda digna.
Se requiere que la cultura maya mantenga la pureza que se requiere para que las familias vivan en condiciones de dignidad y de bienestar. Es importante destacar la importancia histórica y cultural de esta región que habitaron los mayas Cruzoob, cuyos habitantes desde tiempos inmemoriales han sido los integrantes del ala militar, considerados como sanguinarios, pero solo defendían sus tierras, sus costumbres y que están ahí, latentes.
La zona maya es la región peninsular de una larga tradición, ha atravesado por múltiples etapas históricas, desde tiempos prehispánicos con una fallida evangelización jesuita en la época colonial hasta los últimos sucesos de los siglos XIX y XX, en que fueron introducidas diferentes relaciones políticas, sociales y económicas, que lamentablemente han trastocado la vida de los pueblos indígenas.
Hay alternativa, ojalá los gobiernos venideros puedan apoyar el ecoturismo en la zona, el turismo cultural, turismo de naturaleza para que la zona sea fuente de esperanza, de sustento económico para las familias que habitan los pueblos mayas, quienes merecen tener una vida justa y digna.
SASCAB
El presupuesto de egresos del gobierno del estado debe de contemplar recursos extraordinarios para fomentar, no solo la cultura maya; sino mejorar las condiciones de vida de los que habitan los municipios de Bacalar, Felipe Carrillo Puerto, Tulum, José María Morelos, Lázaro Cárdenas y Solidaridad.
En la XVI Legislatura, tanto el presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas, Pedro Pérez Díaz, como el presidente de la Comisión de Hacienda y Cuenta, José de la Peña Ruiz de Chávez tienen una deuda de asignación de recursos para las actividades ecoturísticas del pueblo maya.