Por Martín G. Iglesias
El periodismo debe tener la garantía de poder dar a conocer aquello que muchos quisieran tener oculto, lógicamente, ese descubrimiento tiene que ser directamente proporcional al beneficio o perjuicio de la población; las cuestiones personales e íntimas tienen que pasar a segundo término.
En ese sentido, el magistrado de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) Felipe de la Mata Pizaña destacó que la actividad judicial tiene que proteger la actividad periodística, ya que esta es la base angular de donde se sostiene la democracia; no puede haber democracia sin libertad de expresión.
El Ministro del Tribunal Electoral fue más allá, que se debe privilegiar y proteger el debate político, y por lo tanto el ejercicio periodístico en materia política; aunque en México históricamente el ejercicio periodístico ha sido complejo.
Explicó que con la reforma electoral de 2014 surgieron planteamientos con relación al ejercicio de la actividad periodística, lo que llevó a la Sala Regional Especializada del TEPJF a desarrollar el concepto de “manto jurídico protector de la actividad periodística”. Se estableció que en general ya no eran jurídicamente denunciables por calumnia electoral los periodistas en el ejercicio de sus funciones; es decir, amplió la posibilidad de libertad de expresión,
Es más, el concepto de calumnia electoral no ha abonado al debate político o a la desaparición de las campañas negras, pero sí ha incentivado la limitación periodística por lo que debe desaparecer de la Constitución a través de una reforma.
Toca pues a la Secretaría de Gobernación enviar la reforma correspondiente para devolver al periodismo esa libertad, que veladamente, esta Cuarta Transformación mantiene a raya, pues hasta en este gremio a polarizado a los periodistas “fifis”, a quienes si no se sujetan a sus lineamientos retrógradas los califica de “conservadores”.
Pero también es debe ser la cámara de diputados la que lleve el tema al debate, para poder llegar a eliminar esa palabra de “calumnia”, que dicho sea de paso, en un periodismo responsable no existe, pues cuando se tienen las pruebas en la mano, entonces sí existe ese “manto protector” de la ley.
SASCAB
Como periodista no siento ninguna inclinación ni a favor ni en contra de algún gobierno, pero solo con ver sus acciones que n corresponden con sus dichos se puede uno dar cuenta de cómo están gobernando. Digo esto porque tres meses después de su llegada a la Presidencia de la República, he venido diciendo que Andrés Manuel López Obrador gobierna con las mentiras que le cuentan sus secretarios de estado, principalmente los que se dedican al Desarrollo Social.
Las tarjetitas informativas que le pasan en cada discurso cuando está de gira al interior del País, no coinciden con la realidad, pues este fin de semana próximo pasado, en su propia tierra, Macuspana, Tabasco, la gente varias veces le espetó el discurso, los asistentes al mitin en Tepetitán reprobaron la actitud del presidente municipal Roberto Villalpando Arias, la del gobernador Adán Augusto López Hernández, a tal grado que López Obrador les dice que si siguen gritando “así no se pude”.
Pero lo que da señales del hartazgo de la gente es cuando el Presidente dice que se le da 11 millones de becas a los estudiantes de nivel bachillerato del país y los “tumbapatos” le contestan que no; que no es cierto que llegan los apoyos a las comunidades tabasqueñas.
El descontento social está en todos los sectores de la población, algunos se dicen de manera pública, otros prefieren callar para evitar ser castigados; porque, aunque digan que no, la represión está a todo lo que da.