Caminos del Mayab / La polarización social avanza

Por Martín G. Iglesias

01 Martin IglesiasLos políticos se organizan a tal grado, que no importa las siglas partidistas en la que militen, son un equipo que busca el poder para poder tener todos los beneficios del mismo. Cumplen su propósito aun a pesar de enfrentar a la sociedad, que sí se cree “los pleitos” que estos personajes protagonizan y llevan a la arena de los medios de comunicación.

 

Se ha dicho, y con mucha razón, que en un enfrentamiento todos salimos perdiendo, en mayor o menor grado es lo que le pasa a la sociedad en estos tiempos, pues aún en los mismos partidos políticos la sociedad está enfrentada, hay polarización en todos los sectores, desacuerdo para avanzar en los grandes retos que se tiene por delante, como la inseguridad, la economía, el medio ambiente y la salud.

Que sí chairos y antichairos, que si joaquinistas contra borgistas, que si morenistas contra panistas, que si empresarios contra gobierno; la polarización ha crecido como mal monte en el campo social, abonada por intereses personales y regada por las ideologías políticas.

Esta polarización social amenaza con romper los vínculos, ya de por sí frágiles, entre personas y organizaciones, se ignoran las consecuencias que puede tener para el crecimiento y estabilidad en la sociedad. Parece que todo México, y en especial Quintana Roo, entremos a un proceso de segregación dentro de la sociedad que surge a partir de la desigualdad de ingresos o la reestructuración económica, por ejemplo, y producir una diferenciación entre diversos grupos sociales, desde los de más altos ingresos hasta los de ingresos más bajos. Es así como existe una desigualdad entre el norte y el sur de Quintana Roo; entre el norte y el sur de México.

La polarización social solo sirve a los grupos oscuros que pululan bajo las siglas de “crimen organizado” sean ilegales o legales (estos actúan dentro de los gobiernos), esto se convierte en un obstáculo para resolver algunos de los retos globales más urgentes, como la inseguridad, la reducción de la pobreza, la desigualdad económica y el cambio climático, con los que se han comprometido muchas organizaciones en el país, adoptando los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los efectos específicos son cuatro: falta de seguridad ciudadana, inestabilidad económica, mayor desigualdad económica y pérdida de confianza en los políticos. 

Para recuperar la estabilidad social se tienen que superar grandes obstáculos: la falta de implicación con el propósito por parte de los ciudadanos, la dificultad de cuantificar el impacto o los riesgos que suponen operar en una sociedad escéptica y desconfiada.

Corresponde pues a los políticos entender que su función no es la polarización social, sino la cohesión de los diferentes sectores que reclaman su participación social en la vida política, económica y organizacional de los pueblos.

SASCAB

Para contribuir con el cuidado de sus recursos hídricos, ayer se presentó la iniciativa Territorio Sensible al Agua, para impulsar la planificación territorial con base en el sistema Kárstico de agua subterránea-superficial.

Ahí se habló sobre el diseño adaptativo aporta las claves para resolver inminentes conflictos socio-ambientales. Estas claves se basan en diez principios fundamentales, como reconocer que el ciclo del agua es fundamental en la toma de decisiones para sostener un territorio. Ratificar que la superficie y el subterráneo están altamente conectados. Impulsar acciones para reducir, reciclar y reutilizar los residuos sólidos urbanos.

Además de impulsar una red estratégica de área verde dentro de las ciudades e infraestructura sensible al agua (de recarga al acuífero). Mantener una proporción de superficie de 68% permeable y máximo de 32% impermeable en los centros urbanos para mantener el sistema natural. Implementar la agroforestería sintrópica, sin el uso de agroquímicos con árboles nativos maderables, comestibles, productores de biomasa para cosechar agua y abastecer el acuífero. Buscar la captación de agua pluvial en espacios impermeables, promover la utilización de sistemas alternativos de bajo consumo energético para el saneamiento de las aguas residuales, entre otros.

Ojalá que se lleven a cabo estos principios fundamentales por el bien del medio ambiente, pero más por la supervivencia del ser humanos en la Península de Yucatán.

 

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