Por Martín G. Iglesias
Ante una ofensa se tienen dos caminos, el primero es responder al menos con la misma magnitud con la que se ofendió o darse la vuelta y hacer como que no pasa nada. Lamentablemente la sociedad quintanarroense parece que decidió por la segunda vía, pues hasta ahora los gobiernos han operado en total impunidad y corrupción que tienen al estado al borde del colapso socia, político y económico; no digamos la falta de impartición de justicia, lo que motiva a realizar actos delictivos que dan como consecuencia el incremento de la inseguridad.
Resultado de esos malos gobiernos, es la vulnerabilidad a la que está expuesta la sociedad, no solamente en materia de inseguridad, pues ya a cualquier hora del día hay asesinatos, secuestros, extorsiones, asaltos, robo a comercios, feminicidios, violaciones y en términos generales, quebrantamiento de la ley.
Luego entonces, la vulnerabilidad social da como resultado los impactos provocados por un patrón de desarrollo vigente, donde no se toma en cuenta la sustentabilidad y se rompe con el equilibrio de la naturaleza; pero también esa vulnerabilidad deja de manifiesto la incapacidad de los grupos más débiles de la sociedad para enfrentarlos, los pobres, los ancianos, las madres solteras, los niños, los jóvenes que no tienen oportunidad de salir adelante y los dependientes de alguna droga. Aunque frecuentemente se identifica la condición de pobreza de la gente con vulnerabilidad, pero más bien es en sentido contrario, se es vulnerable por ser pobre. No nos confundamos, la inseguridad e indefensión que caracterizan a la vulnerabilidad no son necesariamente atribuibles a la insuficiencia de ingresos, propia a la pobreza.
Esa pobreza se manifiesta en las familias, pues ahora la esclavitud ya no es con cadenas ni grilletes, sino con un contrato leonino de trabajo, donde mínimo se tiene que laborar ocho horas y en algunos casos hasta 16, con el fin de sacar un dinero extra. Los que apelan a la liberad laboral, en la mayoría de los casos caen en la informalidad o pasan grandes carencias que termina con ese “sueño de libertad”.
Los teóricos que estudian el comportamiento social coinciden que el concepto de vulnerabilidad social tiene dos componentes explicativos. Por una parte, la inseguridad e indefensión que experimentan las comunidades, familias e individuos en sus condiciones de vida a consecuencia del impacto provocado por algún tipo de evento económico-social de carácter traumático. Por otra parte, el manejo de recursos y las estrategias que utilizan las comunidades, familias y personas para enfrentar los efectos de ese evento.
Lo peor es la pobreza. Vivir en condiciones de pobreza significa no tener acceso a condiciones y servicios básicos y elementales para el desarrollo de una vida digna. Vivir en condiciones de pobreza significa no tener un plato de comida asegurado todos los días; significa que no corre agua potable por la llave; significa que cuando hace frío no hay agua caliente, ni una cama abrigada donde descansar, principalmente en la zona maya; significa que cuando llueve el agua se filtra por los techos; significa no tener zapatos para ir a la escuela y significa enfrentar serias dificultades para aprender.
Lo quiero dejar bien claro, la pobreza ofende y vulnera a la sociedad, pues vivir en condiciones de pobreza, entre otras tantas vulneraciones de derechos, es volver a casa con las manos vacías y la dignidad hecha pedazos por no tener qué ofrecer a una familia que espera. Hablar de pobreza es referirnos a miles de personas en Quintana Roo que no tienen las posibilidades mínimas de ejercer sus derechos.
¿Qué harán los gobiernos por esta condición de vulnerabilidad en la sociedad?, ¿qué leyes emitirá el Poder Legislativo para garantizar que en las familias quintanarroenses siempre haya un plato de comida, techos reparados y condiciones dignas de vivienda?; ¿qué hará el Poder Judicial para garantizar la impartición de justicia pronta y expedita a los que habitan en Quintana Roo? Eso solo puede ser contestado por los titulares de cada uno de los poderes y cada uno de los niveles de gobierno.
SASCAB
Para que quede claro. Hoy el gobierno federal a través del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) dará a conocer los avances que se tienen en cuanto al Proyecto del Tren Maya, será Rogelio Jiménez Pons en el Hotel Bahía Príncipe de Tulum quien expondrá cómo va el Proyecto. También tenemos la visita del director general de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat) Rodrigo Hernández quien llega para poner orden en las playas de Quintana Roo.