Capital Política / Alamilla Ceballos ¿“chivo expiatorio”?

Por David Acosta

01 Capital Politica  Alamilla Ceballos chivo expiatorioLa sospechosísima aparición de Manuel  Alamilla Ceballos  a unos días de que inicie la última etapa del proceso de selección del nuevo rector de la Universidad de Quintana Roo, tiene como fin que sea el responsable aparente de la imposición de Francisco Xavier López Mena, quien apenas este año obtuvo su cédula profesional de maestría aunque se ostentó con ese grado académico desde que asumió la titularidad en la Secretaría de Gobierno en el año 2016.

 

 

Por si quedaba duda de la mano del gobernador Carlos Joaquín en la elección del próximo rector de la máxima casa de estudios, basta con observar que como por arte de magia el visitante temporal del tercer piso de Palacio de Gobierno se introdujo en la puesta en escena que tiene como clímax el próximo 15 de agosto.

 

Molesto porque no lo dejaron aspirar a dirigir la Uqroo como era su intención y según Fuente Ovejuna  tampoco le permitieron manejar  a su antojo la Junta Directiva, se retiró desde hace meses de las sesiones de este cuerpo colegiado que según la legislación universitaria es el máximo órgano de gobierno.

 

A una semana de que termine el proceso para elegir al rector, aparece con una declaración de presunta transparencia en el proceso de designación del titular de esta institución de educación superior.

 

Además de asegurar que las voces de la comunidad universitaria serán tomadas en cuenta para ello, pero no dice cómo.

 

Nadie menos adecuado para hablar de transparencia, sobre todo por ser uno de los integrantes impuestos en la Junta Directiva por el mismísimo mandatario estatal. Y ni hablar de su desempeño como oficial mayor.

 

Todo parece indicar que con este movimiento Alamilla Ceballos pretende ser sacrificado para quitar la losa de culpa que pesa actualmente sobre el Ejecutivo Estatal por la evidente imposición, de López Mena, que se pretende hasta el momento, en una estrategia que dista mucho de buscar el beneficio de la comunidad universitaria y que se observa solo como un coto de poder.

 

La insistencia de imponer al ex secretario de Gobierno como titular de la casa de estudios ya es insostenible y podría reventarse por el hilo más delgado. En la única oportunidad pública que tuvo para exponer sus intenciones demostró claramente que no reúne el perfil para el cargo, por lo que fue sacado de la escena para evitar que se siguiera haciendo daño él mismo ¡qué cosas!.

 

Pero además surgen más más irregularidades generadas por la premura de llenar la mayoría de los requisitos para el máximo puesto de la universidad. En este sentido se supo que López Mena apenas logró la cédula de maestría en el presente año de acuerdo al Registro Nacional de Profesiones, sin embargo se ostentó con ese grado desde el inicio de su encomienda en la presente administración según consta en la Cédula de Información Curricular de la Secretaría de Gobierno, algo que podría representar un delito.

 

Esto es muestra que todo se hizo al vapor y que lo único que se pretende es tomar el control de la Universidad para satisfacer intereses personales o de grupo, al igual que “administrar” los más de 459 millones de pesos de  presupuesto de la Uqroo.

 

Aunque se dice que los 11 integrantes de la Junta Directiva han caído en un divisionismo, motivado por intereses personales, ética, profesionalismo y hasta devolución de favores. Así que por el momento la moneda sigue en el aire y ello abre espacios para los que verdaderamente reúnen el perfil para ocupar el cargo.

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