Por David Acosta
El mobbing o acoso laboral es un acto de violencia para infundir temor, humillación, miedo entre otras cosas de un jefe a un subalterno, es uno de los problemas de las sociedades modernas donde trabajadores tienen que aguantar todo tipo de abusos por conservar un empleo.
Este problema social se ha acrecentado en las oficinas gubernamentales en esta administración estatal que encabeza el gobernador de origen yucateco Carlos Joaquín González.
Solo basta recordar que en lo que va de este gobierno por lo menos una persona presuntamente ha muerto debido a la presión que sus jefes ejercieron sobre ellos, en la Secretaría de Desarrollo Económico (Sede) que dirige Rosa Elena Lozano Vázquez. Incluso recientemente se registró un caso de acoso sexual en la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpe), por parte del encargado del despacho, Eliseo Bahena Adame.
Otros casos de abusos contra trabajadores fueron en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS), así como en la Comisión para la Juventud y el Deporte (Cojudeq).
En la actualidad los trabajadores del Gobierno del Estado son sometidos a grandes presiones laborales bajo la amenaza de despidos otro ejemplo: la Coordinación General el Comunicación (CGC), donde hasta los empleados más cumplidos enfrentan problemas de acoso parte de Haidé Serrano Soto.
Lo que pasa ahí es increíble los trabajadores son amenazados castigados y sus escritorios puestos con la vista a la pared cuando la titular considera que no están actuando como ella quiere, los presiona, los exhibe sin el mínimo respeto a la dignidad de las personas.
Esto no lo hace ella sola tiene ayuda de sus colaboradores de entera confianza, quienes también tratan a los empleados “con la punta del pie” y ante el menor error son expuestos a sus gritos y exigencias, al grado que los trabajadores no son dignos ni siquiera de elegir donde sentarse los tienen a todos amontonados viéndose las caras sin la mínima privacidad. Dicen que hasta los empleados más fieles y obedientes cuentan los días para que ya termine esta administración estatal.
De entre todos los trabajadores destacan dos personas, dos mujeres, que al parecer se están llevando la peor parte, ya que son expuestas ante los demás y son constantemente exhibidas ante sus compañeros. Sus escritorios son puestos viendo hacia la pared como si fueran niñas mal portadas de las escuelas primarias del siglo XX.
Los trabajadores afirman que frecuentemente les están dando cursos sobre equidad de género y derechos de las mujeres, donde los invitan a promover la equidad en el trabajo, el respeto y la sana convivencia mientras la titular hace lo contrario.
Lo peor es que gente de confianza de Serrano Soto vocifera que está en busca de un puesto mejor, hay quienes se atreven a decir que podría ser hasta un espacio político. Ver para creer.