Capital Política / De Seguridad y cosas peores

Por David Acosta

01 Capital Politica  De Seguridad y cosas peoresHay un reclamo constante entre los habitantes del sur del estado, quienes en los últimos meses han visto como han crecido los homicidios, delitos comunes y de alto impacto en las calles de sus ciudades; por ejemplo Chetumal, donde las populares colonias Proterritorio y Solidaridad se han convertido en verdaderos centros de batalla de los grupos del crimen organizado y donde el asalto a negocios es algo cotidiano.

 

Estas colonias fundadas en la última parte del sexenio de Mario Villanueva Madrid (1993-1999), se convirtieron en la década de los noventas en centros de crecimiento, que dieron hogar a miles de familias provenientes del interior del estado y del país. Hoy sus habitantes viven tras rejas y los negocios abren apenas unas horas al día, luego se encierran bajo llave. Muchos locales comerciales que daban empleo a cientos de familias han cerrado sus puertas, la razón es el robo a mano a armada.

Sin embargo, al conocer la cifra de la distribución de los policías estatales que puso en marcha el secretario de Seguridad Pública y Tránsito de Quintana Roo, Jesús Alberto Capella Ibarra, las cosas empiezan a tener sentido. En Chetumal se cuenta solo con 130 policías para la ciudad que divididos en turnos en 24 por 24 horas, eso deja un promedio de apenas 65 policías disponibles para 110 colonias y 200 mil habitantes, lo cual equivale a un promedio de 3 mil 076 habitantes por policía. El doble de la media que establece la ONU que es de 1.8 policías por cada mil habitantes.

A lo anterior hay que sumar que muchos de estos elementos que andan haciendo su trabajo en las calles no cuenta con equipo, es decir ¡No tienen asignadas armas de cargo! Por lo que estos policías andan a la “buena de Dios” esperando que en las emergencias a las que acuden los delincuentes no sean tan malos o prefieren no enfrentarse a ellos.

En total hay un promedio de mil 200 policías estatales, de los cuales solo se tiene a unos 500 en trabajo de calle. En Cancún se tienen asignados unos 230 elementos divididos en dos turnos, es decir, 115 policías en la calle para atender a más de un millón de habitantes ¡8 mil 695 habitantes por policía! Pero la cosa se pone peor porque estos agentes también cubren Puerto Morelos y Playa del Carmen. 

Difícil también es tener resultados cuando los policías comisionados, especialmente en Cancún, son obligados a permanecer más de dos meses prácticamente a la fuerza y sin gozar de sus días económicos, al menos para visitar a sus familias. No hablemos del pago por estar comisionados, porque este rubro ya desapareció o solo se les paga a los allegados a Capella Ibarra.

A todo lo anterior hay que sumar que los cerca de 40 elementos que el titular de la corporación, Alberto Capella Ibarra, ha traído a Quintana Roo no han pasado los exámenes de control y confianza.  La mayoría de rango inferior, pero son los que dan órdenes a los comandantes de mayor grado. Es decir, nada puede ir bien cuando los patos les disparan a las escopetas o como dice el presidente Andrés Manuel López Obrador “el mundo del revés”.

Lejos, muy lejos de la realidad el discurso de avance en Seguridad Pública, porque como dicen los que saben hay épocas en que las cifras de violencia descienden por una cuestión natural y no por que se estén haciendo bien las cosas.

Cuidado se debe poner cuando se anuncian cifras alegres de reducción de índices delictivos, cuando es el propio estado el que alimenta las estadísticas que presenta periódicamente el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

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