Por David Acosta
La gobernadora María Elena Lezama Espinosa convirtió la Sesión Solemne del 50 Aniversario de la Creación de Quintana Roo como estado libre y soberano, en el Congreso del Estado, en un culto a su persona y su gobierno, sin tomar en cuenta que ella solo tiene dos años en el mandato y todo el trabajo que se hizo emana del PRI y del PAN.
Se asumió como la gran transformadora, pese a que apenas tiene dos años en el gobierno y la historia de Quintana Roo como estado libre y soberano fue resultado, en su mayoría, de 42 años de administraciones priistas y 6 de un gobierno panista que tampoco entregó buenas cuentas.
Durante los 30 minutos que duró su alegoría ofreció un discurso demagógico y muy lejano de la realidad que se vive en la entidad, con frases de reconocimiento a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Quien todavía no cumple ni siquiera un mes en el cargo y todavía no ha hecho nada en favor de Quintana Roo y donde la petición de cambio de sede del hospital del ISSSTE todavía no se atiende y los capitalinos ya se quedaron prácticamente sin esta clínica.
Se desvivió en halago al ex presidente Andrés Manuel López Obrador y a ensalzar a su gobierno, de quien hay que decirlo su obra emblemática del Tren Maya solo ha traído dolores de cabeza a los chetumaleños, quienes han vivido los últimos meses entre manifestaciones y cierres carreteros por esta obra, que fue inaugurada con un monumental montaje para lo cual se trajeron tres vagones del tren de otro lugar y luego se los llevaron.
Durante casi todo el tiempo del discurso aprovechó para autopresumirse como la primera mujer gobernadora del estado, como si eso por sí mismo fuera la solución a los problemas de abandono, violencia, inseguridad, desplazamientos, inflación, reducción de la calidad de vida y otros muchos etcéteras que componen la realidad de Quintana Roo.
Se comparó con el primer gobernador Jesús Martínez Ross, en un escenario que llamó foto histórica, que al parecer fue lo único que le importó del propio hecho relevante de que Quintana Roo se haya convertido en estado, gracias a la incansable lucha del de un grupo de quintanarroenses, principalmente por chetumaleños quienes defendieron su patria chica.
Mencionó conceptos como amor, unidad, orgullo, prosperidad, dolor, inseguridad, desigualdad y corrupción, todos por supuesto utilizados a favor de su gobierno y de sus intenciones de presumir sus primeros dos años en la gubernatura.
Habló de Quintana Roo como un estado próspero y con un destino luminoso, en el que la Cuarta Transformación en tan solo en dos años, está logrando el desarrollo.
La mandataria estatal no ha entendido que los discursos vacíos y demagógicos, son los errores que ya no se pueden seguir cometiendo. Eran parte fundamental de los gobiernos “prianistas” que tanto crítica.
En el afán por aprovechar al máximo la imagen de la 4T la gobernadora no ha fijado un rumbo para su gobierno y al parecer, ahora, solo está preocupada por ensalzar la imagen de la presidenta, mientras que las pocas obras de su gobierno no avanzan.
La sociedad necesita de un gobierno que abra los ojos y que deje de vivir en un mundo de fantasía, donde los únicos beneficiados son las élites políticas y algunas cúpulas empresariales, sobre todo las del norte del estado, y turísticas. Que hable menos y que trabaje más.
Ya son dos de cinco años de la primera gobernadora como ella también se autonombra, pero si de verdad quiere dejar huella no solo por el membrete, lo primero que debe hacer es cambiar su discurso y luego ponerse a trabajar en proyectos de verdadero impulso económico y social.
PAYO OBISPO
Los quintanarroenses no reciben los beneficios que se dicen desde la demagogia, pero si acusan recibo de las realidad que se vive como el hecho de que el cambio de titulares en las secretarías de gabinete está echando a cientos de chetumaleños preparados profesionalmente a la calle para darle paso incluso a extranjeros como el caso de SEOP donde un italiano al parecer ocupa una subsecretaría que antes tenía un quintanarroense.
Tal vez no todos pueden escuchar los discursos, que se dictan en el Congreso de Estado donde recientemente se aprobó la ley que permite que cualquiera sin arraigo pueda ser servido público de la entidad, pero sin duda sienten los resultados de las acciones y se convierten en votos a la larga.
Por cierto habrá que investigar quién le hace el discurso a la gobernadora, pues vive en otro mundo.