Por David Acosta
El tan anunciado beneficio de la fabricación de uniformes para los estudiantes de nivel básico por parte de una empresa local resultó un engaño, toda vez que la supuesta licitación transparente realizada por la Oficialía Mayor de Gobierno encabezada por Manuel Alamilla Ceballos, terminó en el hecho de que la maquiladora quintanarroense se convirtió en presta nombre de una fábrica poblana que se está embolsando los más de 127 millones de pesos y a la cual se la pagarán 16 millones por la distribución de los mismos en las escuelas.
Según informaron fuentes internas de la Secretaría de Educación de Quintana Roo, la empresa local que supuestamente fue beneficiada con la licitación para la fabricación de los 236 mil 635 paquetes de uniformes, por un monto de 127 millones 942 mil pesos, para el ciclo escolar 2019-2020, tuvo como condición la contratación de una empresa poblana para la fabricación de los mismos.
En este contexto la empresa chetumaleña solo será la encargada de transferir los recursos a los que resultaron beneficiados con esta licitación, claro está con algún beneficio para ellos.
En lo que respecta a la licitación de las mochilas que se entregarán a los estudiantes, esta fue denunciada ante las autoridades federales por la empresa Logotipo de Precisión S.A de C.V., al asegurar que se benefició a Breguer Publicidad de la Ciudad de México, que no fue la mejor opción “decidimos participar pese a saber de la corrupción existente en la Oficialía Mayor de Quintana Roo” se escucha en un video que circula en redes sociales, donde se responsabiliza a Manuel Alamilla Ceballos de esta corrupción.
Y es que desde su inicio en 2017, el programa de uniformes escolares ha estado plagado de irregularidades e inconsistencias que generaron dudas sobre su transparencia y beneficio para el estado, toda vez que desde el principio ha servido para beneficiar a empresas del estado de Puebla ligados a los intereses del gobernador Carlos Joaquín González.
El programa se realiza por tercera ocasión en el 2019 y no podía ser la excepción en cuanto a presuntas inconsistencias.
El proceso aparentemente se hizo en el marco de la ley, pero parece ser otro disfraz para beneficiar a empresas foráneas, aunque de manera formal una compañía local funja como la ganadora de la licitación.
Luego de tanta insistencia por parte de las empresas locales por resultar beneficiadas con este tipo de licitaciones en apoyo a su economía, finalmente “ganó” una textilera con dirección fiscal en Chetumal. Hasta ahí todo bien, la compañía obtendría ganancias y obviamente se utilizaría la mano de obra local.
Sin embargo ha trascendido que la empresa chetumaleña subcontrató a una compañía de Puebla y es en ese estado en donde se maquilan los paquetes de uniformes.
El beneficio económico que tanto se reclamó no fue tal y ni se diga de la mano de obra, al final pasó a ser lo mismo de lo que tanto se quejaban las empresas del sur de la entidad.
Por si esto fuera poco, como parte del compromiso pactado ya no será la SEQ la que se haga cargo de la distribución de los uniformes, sino la empresa ganadora local por un pago superior a los 16 millones de pesos, independiente al costo global de los uniformes.