Por David Acosta
Más allá del discurso triunfalista del tercer informe de gobierno, al revisar el documento que fue leído por Carlos Joaquín surge la realidad de Quintana Roo y sobre todo de Chetumal, en donde las tan publicitadas acciones se concretan en dos obras y todo lo demás fue palabrería.
Según el discurso pronunciado frente al monumento a la corrupción de las últimas tres administraciones estatales como es la Mega Escultura, el yucateco Carlos Joaquín González destacó con bombo y platillo que para Chetumal se han destinado recursos para sustituir las redes de agua potable y para las calles de Barrio Bravo.
De esta última obra no dijo que la mayoría de esas calles fue para darle mejor aspecto a Boulevard Bahía para su informe y que debido a la mala planeación terminaron inundadas ese mismo seis de septiembre.
Y en un desconocimiento total de la ciudad capital y hasta una falta de respeto para los chetumaleños, le llamó el Centro Histórico de Chetumal, más de uno de los asistentes no sale de su asombro ¿de qué ciudad estaría hablando?
Cuando los chetumaleños se disponían a escuchar que más se había hecho en Chetumal aparecieron las buenas intenciones que se han tenido desde el inicio de la presente administración y que han propiciado que la ciudad se encuentre en el abandono en que está actualmente.
Y si la pregunta es porque obra pública la respuesta es ahí está el negocio del famoso diezmo con las empresas que tienen que aportar recursos para salir beneficiados con la asignación de obras y si hay dudas con lo anterior solo basta recordar el lastimoso caso de los tres trabajadores muertos en esta ciudad por falta de protección de una empresa “patito” contratada para mal hacer las obras de la Av. Rojo Gómez, de la cual pasado el escándalo mediático como diría la canción de Camelia la Texana “nunca más se supo nada”.
Los chetumaleños se han quedado esperando el florecimiento que les ofreció Carlos Joaquín durante la campaña, pese a ser el municipio que definió la elección tendrá que dejar sus necesidades para otro tiempo, porque en lo que resta de esta administración al parecer las cosas se pondrán peores con la llamada reingeniería anunciada que no significa otra cosas más que correr gente del Gobierno del Estado.
Por más contradictorio que parezca en las calles
y en los lugares públicos ya se empieza a extrañar a los gobiernos priistas y no falta quien recuerde la frase lapidaria de Roberto Borge “cuando conozcan a Carlos Joaquín hasta a mí me van extrañar” que tan mal estaremos para que eso ya esté empezando a pasar.
Sin embargo pasará a la historia como el gobernador que más recursos erogó en un informe de gobierno; los gastos superaron los 30 millones de pesos, pese a la supuesta austeridad que presume.