Por David Acosta
Abandono, indiferencia, negligencia y una ambición desmedida por la realización de obras con empresas “patito” con el único interés de obtener recursos a través de los “diezmos”, que según se sabe en la administración estatal superan el 20 por ciento de las obras licitadas, son el caldo de cultivo de una desgracia anunciada en la perdieron la vida tres trabajadores de la construcción.
Tristemente hace 24 días estos trabajadores pedían mejores condiciones de trabajo. Hoy están muertos, las dependencias responsables: la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA), Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS), así como la Contraloría (Secoes) brillan por su ausencia en esta desgracia que enlutó a los chetumaleños.
Y es que ayer en la tarde murieron estos tres trabajadores, quienes hace 24 días ante el inminente riesgo pidieron al titular de la CAPA Gerardo Mora Vallejo, que revisara sus condiciones porque no contaban con servicio médico y a pesar del peligroso ambiente de trabajo la empresa se negaba a darles respuesta a sus demandas de equipo de seguridad y servicio médico. Tres días después de esa advertencia un trabajador murió también por la misma situación en otra obra. La dependencia hizo caso omiso.
En esa ocasión argumentaban que solo trabajaban bajo esas condiciones porque tenían que mantener a sus hijos y familias, hoy estos niños están en el abandono, porque si al Gobierno del Cambio no le importó la vida de los trabajadores se puede prever que menos la de los pequeños.
Son más de 170 millones de pesos que invierte el Gobierno del Estado a través de la CAPA en la capital del estado, pero parece que el único interés que tiene es el económico. Preocupa más ejecutar las obras para obtener beneficios monetarios e intentar levantar la pobre imagen que se tiene ante la sociedad, que vigilar que los trabajos se lleven de acuerdo a la normatividad estatal, en donde se incluye la seguridad laboral.
La contratación de empresas “patito” solamente para hacer negocio es unas de las actividades lucrativas más importantes que la “Caja Chica” del Gobierno del Estado realiza, nada ha cambiado con el gobierno del cambio, solo el cambio de nombres.
Muestra de ello es la empresa Integradora de Construcciones Civiles y Viales S.A. de C.V, directamente responsable de la muerte de tres trabajadores este miércoles, que ni siquiera dio la cara y menos los representantes de la dependencias estatales involucradas, quien sí estuvo presente fue el encargado del despacho de la Secretaría del Trabajo Federal, Isaac Montiel Reyes y tiene muy claro que la desgracia es responsabilidad del Gobierno Estatal.
La única respuesta de la CAPA ante esta anunciada tragedia fue un comunicado en donde ofrece solidaridad con las familias de los trabajadores muertos y que la empresa a cargo de la obra ya estaba en los trámites para la indemnización a las familias, mientras su titular Gerardo Mora Vallejo desparecido y desconectado de la realidad de Quintana Roo, su único logro es haber convertido a la dependencia en una usurera que va detrás de la morosidad de las familias, con cobros que son capaces de asustar el peor de los bancos, esto sin contar que el agua es un derecho humano, pero en la entidad es un negocio redondo que está enriqueciendo a unos cuantos, con la complacencia del gobernador Carlos Joaquín González, si no lo creen dense una vuelta por el DRAEF, instancia inventada para prácticamente asaltar a los usuarios.
La impotencia de las familias, amigos y compañeros de los tres muertos no importan al Gobierno del Estado que encabeza Carlos Joaquín González y menos cuando se toman las fotos del recuerdo en obras donde el paisaje se ve “bonito”.
La obligación del gobierno no solo debe ser constatar la conclusión de las obras, sino también vigilar la seguridad de los trabajadores ¿Si no, dónde está ese gobierno cercano a la gente, que vela por la seguridad de los ciudadanos? ¿Así se avanza juntos para dar más y mejores oportunidades a la gente? ¿Así se impulsan empleos mejores pagados y acciones para prevenir accidentes? ¿Prevenir es protegernos?