Por David Acosta
Lamentable el caso de Pedro Joaquín Delbouis contra Perla Tun, toda vez que el Primer Edil de la isla de las golondrinas frente a todos y con abuso de autoridad coartó la libertad de expresión de la regidora, además de que en forma de amenaza, porque no hay otra forma de verlo, golpeó la mesa al tiempo que con un grito le pedía que se callara.
El Manual contra la Violencia de Género que distribuye la Comisión Nacional de Derechos Humanos en el punto V establece como violencia de género cuando se “restrinja el uso de la palabra de las mujeres en ejercicio de sus derechos políticos, impidiendo el derecho a voz, de acuerdo a la normativa aplicable y en condiciones de igualdad”, luego entonces lo que hizo el Presidente Municipal de la isla si se encuadra en esta clasificación. Amén de otras normas, leyes y tratados en la materia.
Lo que más llama la atención que fue un tema que no pasó de ser comentado por los espacios de noticias de las redes sociales, que es donde hoy se puede encontrar todavía información de los hechos apegada a la realidad por que los otros medios (radio, televisión y prensa escrita) han desaparecido. Ninguna autoridad: La Comisión de Derechos Humanos en el estado, diputadas, el Instituto Quintanarroense de la Mujer, es más ni las candidatas o candidatos a diputados se manifestaron contra este abuso de autoridad.
Al parecer el enojo del funcionario no quedó ahí porque ahora ha arremetido contra la ex presidenta municipal con amenazas de que auditará su administración ¿Por qué no lo ha hecho en todo este tiempo? ¿Por qué hasta ahora? Eso es violencia política, pero todos voltean para otro lado.
Aquí la duda que surge es si este político no está preparado para hacer frente a las circunstancias que se presentan en el cabildo que preside, qué esperanzas hay de que pueda gobernar la isla, porque el apellido es una cosa pero las acciones cotidianas las tiene que realizar él.
Pedro Joaquín Delbouis llega como intocable por su padre y por su tío el gobernador, de quien por cierto durante su campaña se hizo público un video en donde aporreaba la mesa y amenazaba con “volarle” la cabeza a quien lo traicione.
En los hechos el edil cozumeleño no ha demostrado capacidad para gobernar, más bien ha seguido la tónica del Gobierno del Estado de culpar a los que se fueron de lo que pasó y se ha quedado sentado esperando un milagro.
Parece que el tiempo no ha pasado, ésto no dista mucho de los abusos que realizó Roberto Borge contra Edith Mendoza Pino y la situación es la misma nadie quien salga apoyar a las mujeres cuando son atacadas de esa manera.
El hecho de que una mujer sea violentada en sus derechos debe ir más allá de los intereses personales o de partido, porque de lo contrario se normaliza la violencia contra las mujeres en Quintana Roo. En el discurso se dice una cosa y con los actos otra.