Por David Acosta
Aunque le hayan pasado la copia del diagnóstico de la Universidad de Quintana Roo (Uqroo) y le preparen entrevistas a modo, el ex secretario de Gobierno Francisco López Mena, exhibe una profunda ignorancia sobre la máxima casa de estudios, además de reconocer sin empacho que no cumplió la convocatoria.
El político panista de inicio no entregó su plan de trabajo a la Junta Directiva tal y como establece la convocatoria, solamente una lista de cinco “ideas” con las que pretende descubrir el hilo negro de la Uqroo, esto es en principio la evidencia más clara de que no cumplió con los requisitos de la convocatoria por lo cual debería estar fuera de los aspirantes.
El argumento para no entregar un plan de trabajo incumpliendo con esto uno de los requisitos impuestos por los integrantes de la Junta Directiva, y que además seguro de que es el enviado del gobernador Carlos Joaquín González para ese cargo, fue “porque requiere mucho tiempo, esfuerzo y de estudios, además una sola persona no lo podría hacer”. Solo por esta declaración debería ser eliminado de la lista de los nueve aspirantes.
Esto también demuestra que no entiende de academia y mucho menos de investigación. Todos los demás si entregaron plan de trabajo, saben lo que es quemarse las pestañas y “arrastrar el lápiz” en proyectos educativos, programas de estudios y planes de trabajo.
Las cinco ideas que propone el político son: calidad educativa, tecnología (licenciaturas en línea), perfil más internacional (intercambio académico), sustentabilidad financiera (colgarse más de la federación) y vinculación de la sociedad (para más presupuesto).
Si estas son las propuestas generales de trabajo para la Uqroo, dadas a conocer en entrevistas de a modo, donde se nota más la preocupación de los entrevistadores por cuidarlo que él mismo; la Universidad estará más muerta que nunca. Sus datos rimbombantes sobre la posición que ocupa esta casa de estudio a nivel nacional y sus cifras presupuestarias, que obviamente consiguió porque alguien le hizo la chamba, no abonan en absolutamente nada a sus aspiraciones.
En las entrevistas que ha ofrecido para justificar su aspiración se le escucha “desencanchado”, fuera totalmente el tema académico, denota una profunda ignorancia que hace dudar hasta al más optimista de su capacidad para rector de la Uqroo.
Además, se le ve en su posición de político con promesas que no surten mayor efecto, toda vez que su experiencia y sobre todo su último cargo como secretario de gobierno representa su peor carta de recomendación.
Sus comentarios “cantinflescos” no pudieron faltar y hacen recordar la frase atribuida al presidente, Luis Echeverría Álvarez, durante su sexenio, que se desprendió de un cuestionamiento sobre las abundantes lluvias: “ni nos beneficia, ni nos perjudica, sino todo lo contrario”.
Lo anterior, con relación a que el mismo señala que todos los rectores han hecho un excelente trabajo, sobre todo Ángel Rivero Palomo. “Sin embargo es necesario transformar la Uqroo”, aunque la confunda con la Universidad del Caribe ¿Entonces trabajaron bien, trabajaron mal, hicieron lo correcto, que pasó ahí?
A López Mena el único que lo puede ayudar para ser rector de la Uqroo es el gobernador, Carlos Joaquín, nadie más ni su equipo y menos sus ideas estrafalarias. A estas alturas jugar de papel de aspirante a rector, debería retirarse y regresar a su notaría o a sus empresas, le haría un bien al estado con ello y más a la Uqroo que requiere un verdadero líder que por lo menos sepa hilar ideas y no olvide el nombre de la universidad que pretende dirigir.
Si no gana López Mena la rectoría, por el bien de la comunidad universitaria ojalá no le ofrezcan trabajo como docente aunque se haya ofrecido para ello.