Por David Acosta
Un mensaje de Año Nuevo desesperado emitido por María Elena Lezama Espinosa, al inicio del 2025 y la rampante inseguridad dejan entrever la realidad de Quintana Roo. Su gobierno se tambalea y la ingobernabilidad es latente, la sucesión el ejemplo claro.
El pasado domingo un hecho delictivo en Cancún que costó la vida a una menor de 10 años marcó un nuevo nivel de la situación que se vive en la entidad. La niña fue utilizada como escudo humano en medio de una disputa a balazos entre dos bando de delincuentes.
En redes sociales los usuarios se volcaron a expresar su rechazo a las acciones de combate a la delincuencia emprendidos por el Gobierno del Estado, pues lejos de dar resultados, el problema agudiza.
El Gobierno del Estado encabezado por María Elena Lezama justifica la falta de resultados culpando a las administraciones anteriores. Hasta el momento ha incumplido su promesa de devolver la paz y tranquilidad a los quintanarroenses. Está casi a la mitad de su quinquenio y los resultados “brillan por su ausencia”.
El discurso de Lezama Espinosa, del titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), Julio César Gómez Torres y del responsable de la Fiscalía General del Estado (FGE), Raciel López Salazar, en pretextar que las matanzas solo son entre grupos antagónicos de la delincuencia, son un lugar común que a nadie deja contento, sobre todo por el nivel que ya alcanzan los hechos delictivos.
La muerte de la pequeña tomada como escudo humano tampoco se trata de un caso aislado, el pasado 25 de diciembre fueron asesinados un niño de 10 años junto con su madre por equivocación.
Responsabilizar a solo a los ayuntamientos como estrategia, no ha resultado, para nadie es un secreto que tienen menos recursos humanos y materiales para el combate a la delincuencia. La concentración de los presupuestos destinados a los municipios en la Sefiplan tampoco ha resultado bien. En todos los municipios los índices de criminalidad van en aumento. La Constitución Política de Quintana Roo establece que la responsabilidad de garantizar la seguridad es del Gobierno del Estado.
La llegada del titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, el pasado 15 de octubre solo vino a dejar en claro que las estrategias del gobierno marista no están rindiendo frutos. En Cancún se inició la nueva estrategia nacional de seguridad por estar entre las 10 primeras ciudades con mayor índice de delincuencia en el país.
El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (Sesnsp) informó que de enero a noviembre de 2024, en Quintana Roo se perpetraron 531 homicidios dolosos, 10 feminicidios, 11 secuestros, 652 violaciones, 11 mil 706 robos, 159 extorsiones, 124 delitos de trata de personas y dos mil 263 casos de narcomenudeo. En varios, de estos delitos en estado ocupa primeros lugares.
Para complicar más la situación del este gobierno verde disfrazado de Morena, en este año inicia la sucesión y esto ha puesto en jaque la gestión de Mara Lezama, pues la llegada de Rafael Marín Mollinedo, representante de México ante la Organización Mundial de Comercio, amigo íntimo de del expresidente Andrés Manuel López Obrador y de su hijo Andy López Beltrán, secretario de Organización de Morena, vino a mover todo el esquema armado por la presente administración para el impulso adelantado del Senador Eugenio Segura Vázquez, otro verde disfrazado de morena.
Andy en su llegada hace unos meses a Cancún dejó en claro que se acabaron los chapulines y el “dobleteo”, en alusión a los verdes pintados de guinda, en alusión directa al propio Segura Vázquez quien ya se veía como candidato de los partidos.
Rafael Marín llegó para despertar a los fundadores de Morena, pues en reuniones privadas, ha señalado que no se puede alinear una carrera para un solo contendiente. Y anticipó que buscará participar.
El aparente llamado de atención a la gobernadora no se hizo esperar, pues se filtró un mensaje “armado” que plasmó en grupos de chat, en donde pide no adelantarse a los tiempos a sus colaboradores, pero en esencia, el fondo fue hacer creer que no tiene nada que ver con la sucesión anticipada, que ha generado ingobernabilidad por falta de control político.
Pero la preocupación mayor de Mara Lezama va todavía más allá, es claro que la “estrecha” relación en su momento era con López Obrador, situación que cambió radicalmente con Claudia Sheinbaum Pardo y que no le permitirá poner al sucesor que le acomode, sino al que convenga a la primera presidenta de México.
PAYO OBISPO
Cuenta Fuente Ovejuna que María Elena Lezama Espinosa representa el viejo sueño de los cancunenses de llevarse la capital del Estado a esa ciudad, por lo que en su agenda privada tenía como plan desechar el uso del Palacio de Gobierno debido a su mala estructura física y a su antigüedad, por lo que de manera temporal al Capital sería llevada a Cancún, mientras se reparaba el viejo edificio. La realidad los arquitectos dijeron que no, que el palacio todavía aguanta y parecer el plan había sido desechado.