Chetumal. – Este viernes 4 de febrero, los pocos integrantes de la Delegación de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, (CMIC), en Quintana Roo elegirán un año más a su mal gastado líder, Diego Cortés Arzola.
Desde que llegó Diego Cortés, decenas de socios abandonaron las filas de la organización o decidieron ya no pagar cuotas del gremio.
Desde la llegada de Cortés Arzola a la presidencia general en el año 2020, esta delegación de la CMIC en la entidad ha perdido fuerza en su representación con las autoridades gubernamentales.
Diego Cortés y un grupo de socios afines, acusó al gobernador Carlos Joaquín, de negarle trabajo, acción que realizó durante una marcha que hizo, un día antes de su tercer informe de gobierno. Incluso amagó manifestarse a fuera de la sede del evento.
Cortés Arzola ha sido acusado de traicionar a sus agremiados, al haberse aliado con una empresa campechana y contratar a un sindicato local de volqueteros, perjudicando así a los asociados que por años pide que las obras se asignen a empresarios quintanarroenses.
El proceso electivo que se realizará este viernes, es solo trámite formal, pues existía una planilla de oposición encabezada por Josué Osmany Palomo Hoil, actual tesorero, pero este reculó en sus intenciones, al llegar a un acuerdo con Diego Cortés, para quedarse un año más en esta cartera.
Traicionando a varios compañeros y seguidores que conformaban su planilla, solo fue una simulación y amague para sacar provecho personal.
A Josué Osmany Palomo Hoil, lo ha acusado el propio Diego Cortés de haber puesto en práctica argucias y manejos a modo que le han permitido obtener regalías a través de la posición que actualmente ostenta, así como un control absoluto del terreno administrativo y financiero de la institución que representa a los constructores en el Estado.
Mañosamente el tesorero de la CMIC se ha atribuido la prestación de servicios anteriormente establecidos por contrato con otras empresas los cuales eran clientes de la Cámara, con la finalidad de favorecer a los negocios que él tiene en común y en sociedad junto con otros empresarios, mismas que forman parte de una asociación empresarial denominada “Grupo Comerqroo S. de R.L. de C.V., las cuales se dedican al comercio al por mayor de mobiliario, equipo, accesorios de cómputo y la prestación de diversos servicios.
Además, esta unión de empresarios locales se desarrolla en servicios automotrices, consultoría fiscal, comercios, servicios jurídicos, de construcción, entre otros.
Al puro estilo de la “mafia Italiana” Diego Cortés y Josué Osmany Palomo, acordaron no hacerse daño y unir fuerza en una planilla única, con el fin de seguir sacándole provecho de sus intereses a una delegación de la CMIC en Quintana Roo que “navega” en un total lodazal de corrupción.


