Los precandidatos que hoy nos muestran los partidos políticos en Quintana Roo no pasan el escrutinio de la ciudadanía. Sin dar nombres para evitar favoritismo-dirían sus simpatizantes-, me reservo la lista, pero todos sabemos quiénes juegan en esta próxima contienda.
Ninguno de ellos garantiza sacar a Quintana Roo, y en especial los municipios de la zona sur, del rezago económico en que se encuentra, ante la pésima administración, primero de los priistas y ahora de los panistas-perredistas; y como va Morena, tampoco ellos se salvan.
Hay riesgo de que a los quintanarroenses les apliquen otra vez la misma “medicina”, personajes de dudosa credibilidad, de comprobada incapacidad administrativa y gestora en los cargos que han tenido, y aun así se siguen postulando para la silla grande.
Con esto reflexiono: ¿dónde están los nuevos cuadros políticos de jóvenes que desean incursionar en el círculo político?; la respuesta podría ser, viven a expensas de los dinosaurios que tienen secuestrados a las instituciones partidistas; si, pudiera ser, pero también se les ha hecho fácil vivir como rémoras.
En Quintana Roo, el electorado se ha quedado sin opciones para dar un golpe de timón y cambiar el camino de la política, nos hemos quedado estancados en “pan con lo mismo”, si no, pregúnteles a los chetumaleños.
Este proceso electoral es de lo más incierto, no por la calidad de los candidatos, sino por la incertidumbre de que si los votantes saldrán a sufragar el día “D” la fecha de la elección; no me refiero al voto duro de los partidos, si no al voto del común de la gente, la ciudadanía que al final es la mayoría que da el triunfo.
Nos vemos pronto en otro comentario.
Que la pandemia no los alcance. Cuídense.