Chetumal, 03 de febrero.- Una mafia de comerciantes arraigada desde hace varios años en los cuatro mercados de Chetumal impide la modernización de estos, pues perdería “sus negocios”, prebendas y cotos de poder.
Aunado a lo anterior, el desinterés de los locatarios por arriesgarse a emprender y en su lugar fomentar la codependencia hacia el Ayuntamiento de Othón P. Blanco, para que absorba los gastos de operación, les impide mejorar sus condiciones de vida.
Además, la figura jurídica que rige el funcionamiento y operatividad de los mercados de Chetumal es obsoleta, por lo tanto favorece a quienes mantienen el control de los centros de abasto.
En Chetumal existen cuatro mercados: Ignacio Manuel Altamirano, Lázaro Cárdenas, Andrés Quintana Roo y 5 de Abril. Aunque el Benito Juárez, ubicado en la alcaldía de Javier Rojo Gómez también es administrado por el Ayuntamiento de Othón P. Blanco; los cuales representan una fuerte carga financiera.
Puesto que de acuerdo a datos extraoficiales, la Tesorería Municipal eroga cuando menos 90 mil pesos para solventar pagos a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA), sueldo de personal de la Coordinación de Mercados y mantenimiento de los centros de abasto.
Asimismo, tiene que desplegar personal para limpieza, mantenimiento, vigilancia y resguardo de los mercados, lo cual también genera costos.
Existen 940 locales registrados en los cinco mercados pero el número de propietarios no es preciso puesto que el censo está en proceso. Se dan casos de locatarios que cuentan con varios puestos y los tienen cerrados, de este modo evaden el pago de Derecho de Piso y cuotas.
Tales contribuciones varían en función de la ubicación, giro y condiciones del puesto. El pago oscila entre 60 y 450 pesos mensuales. Pero como no todos cumplen la autoridad municipal debe subsidiar diversos servicios.
En reiteradas ocasiones el Ayuntamiento de Othón P. Blanco ha realizado esfuerzos por modernizar los mercados pero ha sido infructuoso, pues existen vicios y camarillas arraigados desde hace mucho.
De acuerdo a información extraoficial se indagó que existen líderes de locatarios y comerciantes como Felipe Amaro Escalante, alías “el pichi”; Gerardo García, de conocida distribuidora de plátanos, Marcos Méndez Aguayo, conocido como “el buche”; Eradio Novelo Castilla, Roque “el mono” Castilla, Fernando Suárez, Héctor Loyo Pérez y José Luis Mijangos, que se oponen a la modernización de los mercados, puesto que afectaría sus intereses.
“Juanita”, cuyas generales se omiten por obvias razones, dio a conocer que los anteriores aprovechan su poder adquisitivo y estatus para incidir en la toma de decisiones, además de mercar con la necesidad de los locatarios humildes.
Citó el caso de las licencias de funcionamiento, dado que para solicitarle al Ayuntamiento de Othón P. Blanco requieren del aval del dirigente de locatarios y para obtenerle el interesado debe pagar hasta cuatro mil pesos, pese a que no es algo institucionalizado.
Como ostentan el poder, en casos en los cuales no existen argumentos legales para proceder, tales individuos recurren a la intimidación. Además, para evitar que los comerciantes se organicen y pierdan el control, promueven la creación de conflictos entre locatarios, de este modo siempre les mantiene ocupados.
Ellos han frenado varios intentos de las autoridades para mejorar las condiciones físicas y sociales de los mercados.
Pero también es insoslayable que los comerciantes de baja escala temen invertir en sus negocios y se conforman con que la administración municipal subsidie los gastos, lo cual por las condiciones económicas actuales en breve será imposible.
“Carmen”, locataria del Mercado Lázaro Cárdenas, afirmó que su actividad no es redituable y las ganancias apenas permiten “medio vivir”, por ende no se atreve a invertir. Afirmó que este sentir es compartido por todos los comerciantes.
Actualmente los mercados se rigen por la Figura Legal de Condominio, a través de la cual la responsabilidad de gastos, costos y mantenimiento recae únicamente en el prestador de servicios. De este modo, los locatarios solo aportan cantidades simbólicas y que apenas alcanzan para un mínimo sostenimiento del inmueble.
Por lo anterior es urgente se erradiquen algunos patrones que han permeado en la operatividad de los mercados.
El investigador en Mercadotecnia y Finanzas, Manuel Dorantes Alba, expuso que en su experiencia se ha topado con cuatro aspectos que deben ser erradicados en el funcionamiento de los centros de abasto.
Primero, es necesaria la implementación de la figura del Patronato, en el cual estarían representadas las autoridades y locatarios, la toma de decisiones debe ser colegiada y fiscalizada por una Contraloría interna.
También eliminar todos los requisitos que requieren del aval de los líderes para realizar trámites diversos: cambios de uso de suelo, licencias de funcionamientos o permisos, puesto que se presta a corrupción.
Asimismo urge reglamentar la cuestión del espacio porque los sitios dispuestos para los clientes son acaparados por los propios locatarios.
El más importante es que los mercados dejen de ser vistos como prebendas electorales y medios para pagos de favores políticos, puesto que varios líderes al operar para actores políticos, se sienten con derechos para reclamar “facturas”, mismas que son pagadas a través de concesiones y locales.
Paralelo a lo anterior debe haber incentivación y gestión de créditos para locatarios, de lo contrario, la expectativa no será favorable ellos.