Opinión / La pandemia y los duelos

04duelosPor Elena Marín

La pandemia y miedo que tenemos hacía ella provoca que en estos tiempos sea común que las personas tengan problemas para dormir, presenten estrés y esto complique la estrecha convivencia familiar a la que muchas personas no estaban acostumbradas, pero hay un miedo común del que poco se habla y aun cuando se menciona, pocos son quienes se atreven  a reconocerlo, el miedo a morir.

Las personas a partir de la quinta década de la vida empiezan a tomar conciencia de la finitud de la misma, para esa época muchos ya han tenido pérdidas importantes en su vida: amigos, familiares cercanos como abuelos, papás o incluso hermanos y estos les hace darse cuenta de manera clara de que el fin de la vida se acerca. Esto es diferente a etapas de la vida anteriores donde la muerte se ve muy lejana y no tiene importancia. Nadie quiere morir, pero con el paso de los años las personas toman conciencia de que este paso es inevitable

La llegada de Covid-19 y confinamiento puso a las personas de un momento a otro frente a esta realidad, la posibilidad de que cualquiera puede morir y la conciencia de la finitud de la vida ha sido como un difícil despertar sobre todo para los más jóvenes, que sin bien tiene más posibilidades de salir bien librados no los exime del riesgo de morir.

Hoy nos encontramos viviendo lo que se llama pena anticipatoria que se da cuando en las familias cuando una persona tiene una enfermedad terminal y los involucrados empiezan a prepararse para la llegada de la muerte hablando de temas como los económicos, los pendientes que tienen antes de morir, las esposas se preparan para la viudez y se habla de la muerte próxima hay que decir que esto no alivia el dolor de la pérdida una vez que el familiar se ha ido.

Ante la muerte de un familiar y el proceso de ajuste posterior se vive el duelo que puede afectar casi todos los aspectos de la vida y eso se empieza a manifestar con un cambio de estatus o de roles que se da al interior de las familias para tratar de llenar el espacio del que muere. La pena es la respuesta emocional experimentada en las primeras fases del duelo; puede  ir  desde ira hasta un sentimiento de vacío. Tanto el  duelo como la pena son experiencias universales, pero poseen un contexto cultural, que hace que cada grupo social lo viva de diferente manera.

Por otra parte el luto no refleja  sentimientos sino el comportamiento de las personas ante la pérdida de un ser querido: las formas, por lo general aceptadas culturalmente, en las que el doliente y la comunidad actúan mientras se ajustan a una muerte, este se realiza de acuerdo a la cultura que van desde las formas en que se realiza el velatorio y los rituales en torno a la persona a la persona muerta en los que se pueden incluir altares, comidas hasta la colocación de las cenizas en algún lugar específico de acuerdo a la voluntad del que ha muerto.

La realidad que hoy se vive ha puesto en este tema en la vida cotidiana y es que es como si cada día tuviéramos frente a nosotros el peor miedo de la vida que para muchos puede ser la muerte.

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