Terrorismo laboral en la CGC de Fernando Mora Guillén

Por David Acosta

A 10 meses de que termine la administración del yucateco Carlos Joaquín González, el tema de acoso laboral y amenazas sigue siendo un problema para los trabajadores del Gobierno del Estado, quienes no solo han sido desplazados por gente traída del centro del país, sino que tienen que aguantar de manera cotidiana malos tratos y hasta burlas, tal y como ocurre en la Coordinación General de Comunicación (CGC) dirigida por Fernando Antonio Mora Guillén.

Según quejas de los trabajadores, quienes pidieron el anonimato durante la administración de Carlos Joaquín González han sufrido un rosario de situaciones desagradables que se han ido acrecentando con el paso del tiempo, en el caso de Fernando Mora Guillén, quien para variar y no perder la costumbre de este gobierno es originario de la Ciudad de México de donde trajo personal para los cargos de la dependencia.

Un ejemplo de lo anterior es Pablo Vladimir Casas Gómez, quien fue traído con cargo de director de Vinculación de la Ciudad de México y desde su llegada se ha dedicado a maltratar al personal de la dependencia y al puro estilo de las películas de Cantinflas trata a los empleados como “provincianos” y gente de segunda a quienes no vienen del centro del país. El maltrato y acoso laboral es una constante.

Por su parte Antonio Rosas Mejía el administrador de la CGC, quien también es la CDMX y fue traído por el efímero Carlos Orvañanos Rea, para desempeñar el cargo, según el testimonio de los trabajadores actúa “como dueño y señor de las oficina” y el maltrato hacía los empleado se ha vuelto una constante, que no permite ni siquiera el desempeño de las funciones que les corresponden, debido a que no cuentan ni siquiera con el equipo necesario para realizar su trabajo.

Los empleados se quejan de que en días pasados Casas Gómez contrató a dos personas para realizar funciones para las que no cuentan con la preparación suficiente, pero por ser sus conocidas les dio el trabajo y el equipo y material de trabajo de otras áreas, por lo que el personal no tiene ni espacios donde sentarse. De ello, Mora Guillén hace oídos sordos y solo se dedica a viajar con cargo a los impuestos de los quintanarroenses.

Ante la situación tan desesperante los trabajadores se vieron en la necesidad de interponer una denuncia ante la tan publicitada aplicación de Tak Pool de la Secretaría de la Contraloría, que solo sirvió para que los datos fueran entregados al coordinador de la CGC y ahora temen ser despedidos por tratar de obtener el respeto a sus derechos.

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