Por Martín G. Iglesias
Las leyes medioambientales con las que cuenta México, son consideradas como una de las mejores para el cuidado de la Naturaleza, en teoría, la flora y la fauna están garantizadas para muchas generaciones; pero en la práctica, la aplicación de la ley queda en segundo término, pues lo importante son los desarrollo que traen empleo aún a costa de la devastación.
En Quintana Roo existen muchos ejemplos sobre la omisión de la ley, en aras del crecimiento económico no se respeta la Protección al Medio Ambiente, desde Holbox en Lázaro Cárdenas, hasta el Canal de Zaragoza en Othón P. Blanco el lamento de la Naturaleza es el mismo, la devastación del mangle, el relleno de cuerpos de agua, al sobre explotación del nado con el Tiburón Ballena, el blanqueamiento de los arrecifes desde Puerto Morelos hasta Centro América, la contaminación con químicos y heces fecales del Gran Acuífero Maya, la tala a gran escala de árboles de la selva baja y la falta de rellenos sanitarios que cumplan con las normas, dañan el ecosistema de manera irreversible; pero no hay voluntad para solucionarlo, total, los que causan dichos daños no se quedan a vivir en Quintana Roo, solo lo ven como un botín económico.
Los rellenos sanitarios son unos tiraderos de desechos a cielo abierto, no se cumple con el objetivo de reciclar y hacer composta, así que los lixiviados (resultado de la degradación de la materia orgánica) fluyen sin problema al subsuelo, donde está el agua dulce, máxime en un suelo calcáreo como el que tiene Quintana Roo.
Pero la corrupción es la que daña a la Naturaleza, el otorgar permisos para construcción sin que medie el respectivo documento de impacto ambiental; permisos para devastar; permisos para verter aguas sin tratar. Quizá el supervisor del medio ambiente no sabe que con cada acto de corrupción perjudica a sus generaciones, pues el daño no solo impacta directamente el área geográfica, sino también de manera indirecta al resto del Planeta.
Solo la corrupción pudo hacer que empresarios como Germán Orozco pudiera tener su permiso para prestar el servicio de transporte marítimo de Puerto Juárez a Isla Mujeres-Puerto Juárez y para Playa del Carmen-Cozumel-Playa del Carmen, donde el daño que se le causa al medio ambiente marítimo es irreversible; pero no solo eso, sino que se siente con impunidad para seguir contaminando al verter aguas sin tratar al mar.
Solo así, con la corrupción, se explica uno que los hoteleros hayan construido sobre las dunas, sin respetar el derecho de libre tránsito en las playas de Quintana Roo. Los permisos de devastación de selva para la construcción de fraccionamiento, entre otros muchos ejemplos.
Pues la tarea para las autoridades medioambientales es mucha, no se les pide otra cosa que no sea aplicar la ley.
SASCAB
El Congreso del Estado tiene en puertas recibir la Ley de Ingresos y Egresos del Gobierno del Estado, esperemos que las pugnas internas del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), no afecte su análisis y aprobación.