Por David Acosta
La puntualidad no es un don de los funcionarios de gabinete estatal, incluso del propio gobernador Carlos Joaquín de manera recurrente llega tarde a los eventos sin importar que se trate de niños, jóvenes, personas con discapacidad o de la tercera edad. Los funcionarios están acostumbrados a pleitesías y se creen rock stars.
Ejemplo de ello fue la secretaria de Salud, Alejandra Aguirre Crespo, quien el pasado lunes hizo esperar por más de una hora a las personas de la tercera edad en el evento de arranque de la Semana de Salud del Adulto Mayor que se realizó en el salón Bellavista de Chetumal.
No es primera vez que le ocurre a un funcionario, este tipo de falta de respeto a la población es la constante del Gobierno del Cambio. El pretexto reuniones, carga de trabajo o “inconvenientes”, cualquiera que sea el caso es una característica repetitiva en especial de los secretarios de gabinete.
Las únicas veces que llegan rayando es cuando asiste el gobernador Carlos Joaquín, sin embargo en esos casos es el propio mandatario estatal el que hace esperar a sus subalternos y a los asistentes a los eventos.
En el caso de Aguirre Crespo tenía programado el evento a las 11:00 horas el pasado 21 de octubre. Dicha actividad fue organizada por la propia secretaría que dirige y aun así llegó más de media hora tarde. El problema es que los asistentes eran personas de la tercera edad, quienes fueron citados desde antes de las 10:00 horas.
Algunas personas se retiraron pues como ya se dijo se trataba de gente de avanzada edad y otras se molestaron por la tardanza de la funcionaria, a quien no lo importó siquiera que en el “back up” del escenario que se montó tuviera la frase: “Por su experiencia y sabiduría, merecen amor y respeto”, en alusión a los principales actores del evento.
Hasta los reporteros que llegaron ese día terminaron por no entrevistarla, primero por llegar tarde y segundo porque los servidores públicos piensan que son estrellas de rock y que hay que esperarlos cuando a ellos se les pegue la gana. Solo fue abordada al final, por dos medios pagados y los oficiales solo metieron el celular o cámara para grabar.
Los secretarios de gabinete ganan un salario bruto mensual de 120 mil 261 pesos de acuerdo al tabulador del primer semestre del 2019, mientras que el gobernador alrededor de 160 mil pesos. Este último según la Secretaría de Finanzas y Planeación se bajó el salario a 105 mil, aunque la realidad se trata del sueldo neto. La percepción es mayor que el del presidente de la república y ni por ello se toman la molestia de ser puntuales y respetar a la gente.
Los secretarios de estado no se toman la molestia ni de pagarse un chicle, todo va con cargo al erario del estado, tienen beneficios extras como gasolina, vehículo y chofer, por citar los menos.
Los pretextos sobre sus reuniones, compromisos, inconvenientes y demás relacionadas con su labor solo ha sido una forma de deslindar su responsabilidad, pues para fortuna de la sociedad y para mala fortuna de Carlos Joaquín y compañía, la desastrosa realidad de su gabinete y gobierno quedó al descubierto durante las comparecencias ante el Congreso del Estado. No hay pretexto que valga las cosas andan mal en economía, salud, educación y seguridad, incluso en el tema favorito de esta administración, turismo.
Los funcionarios no entienden que se deben a la sociedad y que el respeto debe ser mutuo, sin embargo estos flojos servidores públicos ni siquiera quieren caminar siempre interrumpen el tráfico o les apartan espacio para sus lujosos vehículos, justo frente a la entrada de los eventos, para que no se cansen en caminar causando con esto cada vez más molestia entre la población sobre todo de Chetumal, donde se tolera cada vez menos la presencia de los funcionarios de la actual administración.