Capital Política / La inseguridad en los tiempos de Mara

Por David Acosta

El homicidio del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Tulum, José Roberto Rodríguez Bautista, confirma una vez más que el crimen organizado ha rebasado a la Cuarta Transformación en Quintana Roo.

El gobierno de María Elena Lezama ha gritado a los cuatro vientos que el tema de la inseguridad o de la delincuencia es responsabilidad de los gobiernos prianistas. Al menos es el objetivo para evitar cualquier responsabilidad para su administración.

El gobierno de la 4T en Quintana Roo cumplió dos años y medio, el discurso gastado de culpar a los pasadas administraciones ya no funciona y peor, que el homicidio del capitán de corbeta de la Secretaría de Marina (Semar) es respuesta de las acciones de combate a la delincuencia. Es todavía más grave el fracaso para lograr la paz y la seguridad en la entidad.

Rasgarse las vestiduras con discursos de que no habrá impunidad ante el “artero y cobarde crimen” no sirve de mucho o nada. Tampoco sirve gritar a los cuatro vientos que ningún grupo deliencuencial será más fuerte que el poder del estado, como asegura el titular de la Fiscalía General del Estado (FGE), Raciel López Salazar, quien no se ha dado cuenta que varios cárteles no solo han rebasado al estado, sino que lo controlan. Hasta el encabezado del boletín de la fiscalía confirma que el crimen va un paso adelante: “va FGE tras homicidas de secretario de Tulum”.

Si el homicidio de Rodríguez Bautista no es rebasar el estado, entonces ¿qué tendría que ocurrir para llegar a ese estatus?

El problema va más allá, las condiciones en la que fue sorprendido el jefe policiaco no quedan del todo claras, sobre todo por la endeble seguridad al momento de que ocurrieron los hechos. Difícil de creer para un efectivo naval que no solo tiene experiencia en cargos de seguridad e inteligencia, sino que ha sido condecorado y con especialidad en comando y antiterrorismo.

Pero el asunto no acaba ahí, el riesgo que ocurra una situación como la de Tulum, es también latente para la mayoría de las otras 10 policías municipales, así como la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Quintana Roo y la Fiscalía General del Estado, por los deficientes recursos humanos y materiales, así como de capacitación, estrategias e inteligencia.

El hecho ahora se enfoca en Tulum donde no es la primera vez, aunque en administraciones anteriores, que ocurren atentados contra mandos policiacos.

Pero de muchos es conocido que a nivel local la estrategia de combate a la delincuencia está centralizada por una mesa de seguridad, que encabeza la propia gobernadora, que es un “simi” del mando único que el exsecretario de Seguridad Pública, Alberto Capella impuso en el sexenio de Carlos Joaquín.

Ello, claro sin demeritar las deficientes acciones propias para el reforzamiento de las instancias de seguridad de la mayoría de los ayuntamientos, como el caso que ocupa en esta ocasión, pues solo están esperanzados de lo que el estado o federación les pueda “donar”.

Solamente como antecedente de atentados en otros municipios se puede recordar el de Cancún en 2007, en donde Adrián Samos Medina, entonces director de la policía municipal sufrió un ataque, aunque salió ileso.

La sociedad quintanarroense ha cuestionado en reiteradas ocasiones la falta de resultados en materia de seguridad y combate al crimen organizado, los primeros lugares que ocupa el estado en delitos de alto impacto como el de trata de personas y las 50 ejecuciones promedio que al mes se registran en el estado, son también evidencia de débiles estrategias. Van cuatro titulares de la SSC en la entidad.

Borrar los comentarios y críticas en contra en las redes sociales oficiales y contrarrestar con bots, parece ser una de las estrategias más arraigadas de la Cuarta Transformación que encabeza Lezama Espinosa en Quintana Roo.

Los discursos duros, y hasta con caras molestas, también es otra práctica común para no afectar la imagen turística, aunque el hecho de Tulum ya trascendió las fronteras del estado y del país.

El cuestionamiento de la sociedad del estado en estos momentos es: ¿qué nos espera a los ciudadanos, si ni siquiera los que nos deben cuidar pueden protegerse?

Payo Obispo

La imagen que ilustra esta columna es de una pagina oficial muestra a una gobernadora sola entre mandos hombres que no han sabido lograr la paz en Quintana Roo y una secretaria de gobierno, Cristina Torres, segunda a bordo, disminuida y en los que hay que entrecerrar los ojos para distinguirla. No parece un homenaje, sino una escena que busca justificar la muerte de un integrante de la Marina, que no regresará con su familia.

No quedará impune el sacrificio del secretario de Tulum dice un comunicado, aunque hay muchos que cuestionan si fue sacrificado, que no es lo mismo.

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